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¿Hablamos?

    Las tarjetas ‘revolving’: un producto financiero tan atractivo como peligroso para los consumidores

    Al día / 25 marzo, 2019

    Pueden parecer atractivas, pero las tarjetas revolving son un producto tóxico por el peligro de endeudamiento.

    Tras la controversia legal generada en torno a las cláusulas suelo, los clientes de las entidades bancarias –y de algunas grandes superficies- se ven ahora afectados por otro producto que de nuevo pone en cuestión la fiabilidad de las prácticas comerciales de estas compañías: las tarjetas revolving.

    A primera vista, éstas pueden parecer un instrumento financiero atractivo, al comercializarse como “gratuitas” y “fácilmente pagables a plazos”, además de prometer incentivos para su uso, tales como devoluciones de un porcentaje de las compras. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones se trata de productos tóxicos que acaban suponiendo una espiral de endeudamiento permanente para el cliente. Debido a las bajas cuotas mensuales de pago aplazado ofrecidas, es habitual que dicha cuota, que puede ser fija o porcentual, no alcance para abonar el dinero del crédito, de forma que el total adeudado por el consumidor nunca disminuye, o incluso crece de manera constante, a causa de los desproporcionados intereses asociados a la deuda, que muchas veces pueden llegar a superar el propio principal del crédito obtenido.

    La problemática en torno a estos productos cobró actualidad a raíz de una sentencia dictada por el Tribunal Supremo en noviembre de 2015, en la que el Alto Tribunal entraba a valorar el desproporcionado interés remuneratorio y de demora (24,6% y 29,1%, respectivamente) fijados en un contrato de crédito al consumo instrumentado en una de estas tarjetas. En 2018, la apertura, sólo entre enero y septiembre, de más de 600 casos de reclamaciones contra WiZink, ha puesto de nuevo a las entidades de crédito en el punto de mira.

    Ejemplo de la opacidad y la falta de transparencia de estos productos es el caso de una vecina de Vigo que, el pasado mes de febrero, recuperaba más de 20.000 euros en intereses cobrados de más desde la firma de un contrato de estas características en 2003, tal y como publica La Voz de Galicia. En este caso, la jueza estimaba la pretensión de la demandante, basándose no solo en la absoluta desproporción del interés cobrado, sino también en la falta de transparencia en el contrato, donde el tamaño de la letra y la farragosa redacción de las cláusulas lo hacían prácticamente ilegible.

    Además, cabe destacar que las tarjetas revolving, al igual que otras modalidades de crédito al consumo similares, tuvieron su auge durante la recesión económica, en momentos donde los clientes se encontraban en una situación financiera complicada. Este hecho constituye, para los Tribunales, una de las causas que dan lugar a la nulidad de estos contratos, en aplicación de lo dispuesto en la Ley de la Usura, también conocida como la “Ley Azcárate”.

    En reiteradas ocasiones, los Tribunales han considerado usurarios los excesivos intereses estipulados en los contratos de las tarjetas revolving, que no deberían superar el 14%, (equivalente al doble del interés medio de los nuevos créditos al consumo). No obstante, y como se ha señalado, el desproporcionado tipo de interés o las circunstancias del cliente no son los únicos elementos que pueden suponer la nulidad de un contrato abusivo. También lo son aquellos “en los que se suponga recibida mayor cantidad que la verdaderamente entregada cualesquiera sean su entidad y circunstancias”, tal y como apuntaba el Juzgado de Primera Instancia nº 2 de Alicante en su sentencia 42/2018, valiendo la concurrencia de cualquiera de estos requisitos para determinar la nulidad del contrato.

    Entidades como WiZink, Evo, Santander, BBVA, Caixabank o también las financieras de Carrefour y Alcampo son ahora el centro de atención de los Tribunales en esta nueva ofensiva legal contra el sector bancario y financiero por la puesta en circulación de esta modalidad de crédito.

    Desde Afectados Fraudes Financieros recomendamos, por tanto, evitar el uso de las tarjetas revolving, puesto que crean un endeudamiento innecesario para el cliente, que muchas veces deviene imposible de afrontar. En general, el pago aplazado como modalidad de crédito al consumo es un servicio que suele salir muy caro, por lo que no conviene hacer un uso frecuente del mismo, por muy atractivas que puedan parecer estas tarjetas.

    Aun así, su uso se ha incrementado notablemente en los últimos años. De hecho, a día de hoy muchos clientes ni siquiera son conscientes de los riesgos que afrontan al emplear esta clase de productos. Si sospechas que puedes tener una tarjeta de este tipo, crees que te han cobrado de más o tienes cualquier duda respecto a las condiciones de tu tarjeta, no dudes en contactarnos.

    Si necesita asesoramiento legal y/o información extra sobre productos tóxicos, puede ponerse en contacto con nuestro equipo de profesionales altamente especializados y de dilatada experiencia.

    En Afectados Fraudes Financieros le ayudamos a recuperar su dinero.

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